La reconstrucción del templo fue posible gracias al trabajo conjunto de la Iglesia en Chile y un grupo de voluntarios de Brasil.
La iniciativa forma parte de una alianza entre la Iglesia Adventista en Chile y la Fundación Social Watson para fortalecer la formación y participación de adolescentes en la misión.
Fortalecieron su identidad cristiana a través de mensajes centrados en Jesús, la recreación y acciones de servicio que dejaron huellas en la comunidad y en sus vidas.
Cerca de 300 pastores y líderes participaron de este programa que busca fortalecer un liderazgo que conecte y acompañe de mejor manera a los jóvenes.